Mirar atrás para seguir avanzando

 
Primer plano del plato decorativoa Tessellae
 
 

Con el inicio de 2026 quiero abrir una serie de reflexiones en torno a los principales proyectos y experiencias del año pasado. Este ejercicio responde a una necesidad doble. Por un lado, personal: detenerme, ordenar lo aprendido y hacer consciente cómo esas experiencias siguen influyendo en mi manera de trabajar. Por otro, compartir ese proceso con quien se acerque a leerlo, ofreciendo una mirada que complemente las piezas terminadas y dé espacio a aquello que normalmente queda fuera del foco: las dudas, los aprendizajes y las decisiones que construyen el trabajo en silencio. Entiendo estas reflexiones como una prolongación natural del taller y de los proyectos expositivos, un lugar desde el que seguir pensando —y compartiendo— el oficio.

Durante la inauguración. Julio 2025.

 
 

Me gustaría iniciar estas reflexiones hablando de la exposición El lenguaje de la madera. Marquetería en evolución, que presenté entre julio y octubre de 2025. Pensada inicialmente como una forma de mostrar el trabajo realizado en los últimos años, terminó por convertirse en un espacio de observación y aprendizaje desde el que he podido revisar el camino recorrido hasta entonces.

Detrás de la muestra hay cerca de dos años de trabajo continuado: decisiones tomadas con tiempo, pruebas, descartes y ajustes que difícilmente se perciben a primera vista, pero que forman parte esencial de cada una de las piezas.

La preparación de la exposición me permitió adentrarme en un terreno hasta entonces completamente desconocido para mí: el trabajo curatorial. Pensar las piezas no solo como objetos individuales, sino como parte de un conjunto coherente; definir un relato, ordenar el discurso y atender a su relación con el espacio, a los ritmos del recorrido y a la manera en que el público se aproxima a ellas, ha supuesto un aprendizaje intenso y estimulante. Durante esos meses entendí la exposición como un lenguaje en sí mismo, distinto al del taller, pero profundamente conectado con él.

Desde el inicio tuve claro que debía haber un hilo conductor entre las obras. Más allá de mostrar mi trabajo, me interesaba aprovechar la ocasión para proponer un enfoque más amplio, que sirviera de marco para la lectura de las piezas. La marquetería —una técnica con una larga historia y un legado extraordinario— se convirtió en ese ligamento común. A través de las propias obras quise introducir brevemente su contexto histórico, recuperar referencias y volver a familiarizar al visitante con un lenguaje que, aunque antiguo, sigue siendo plenamente vigente.

Uno de los aspectos más reveladores fue comprobar, durante las visitas guiadas, cómo el público se detenía en los procesos tanto como en los resultados. Las preguntas giraban alrededor de los mecanismos ocultos, de las decisiones materiales y del tiempo invertido en cada gesto. He podido confirmar algo que intuía: cuando el proceso se hace legible, la pieza se vuelve más cercana y la experiencia más rica.

 
 

También fue importante observar cómo dialogaban entre sí obras concebidas en momentos distintos. Puestas en relación, aparecieron continuidades —la búsqueda de equilibrio, la atención al detalle, el interés por la geometría y el ritmo— pero también tensiones que señalan posibles caminos a explorar. Se podría decir que esta exposición ha funcionado como un mapa: mostrando el camino ya recorrido y sugiriendo a la vez direcciones futuras.

No puedo cerrar estas líneas sin un agradecimiento sincero. En primer lugar, al Centre d’Artesania, por acoger el proyecto y acompañarlo durante todo el proceso. Y, por supuesto, a todas las personas que pasaron por la exposición, que se detuvieron, preguntaron, compartieron impresiones y dedicaron su tiempo a mirar con atención. Ese intercambio ha sido, sin duda, una de las partes más valiosas de la experiencia.

Todo este aprendizaje —del trabajo curatorial al diálogo directo con el público— sigue presente y se proyecta ya en los proyectos en los que estoy trabajando actualmente, influyendo tanto en la manera de concebir las piezas como en la forma de mostrarlas y compartirlas.